[Traducción de los dos primeros párrafos de wikipedia en inglés, History of Econimic Thought. Todos los hiperenlaces apuntan a direcciones de wikipedia en inglés, excepto aquellos que dicen lo contrario].
La historia del pensamiento económico habla de diferentes pensadores y teorías dentro de lo que más tarde se convirtió en la política económica y la ciencia económica, desde el mundo antiguo hasta el día de hoy. Esto engloba escuelas de pensamiento económico muy diferentes. Los escritores griegos de la Antiguedad Clásica como el filósofo Aristóteles examinaron varias ideas sobre el arte de la adquisición de la riqueza y se preguntaron si la propiedad es mejor dejarla en manos públicas o en manos privadas. En los tiempos medievales, los escolásticos como Tomás de Aquino argumentaron que había una obligación moral de los negocios de vender sus productos a un precio justo.
En el mundo occidental, la ciencia económica no fue una disciplina separada, sino una parte de la filosofía hasta la Revolución industrial de los siglos XVIII y XIX y la Gran Divergencia del siglo XIX, que aceleró el crecimiento económico.1 Mucho antes de eso, al menos desde el Renacimiento, la economía es una disciplina o ciencia dominada por los pensadores occidentales y sus instituciones académicas, instruyendo a los economistas no occidentales, aunque están aislados de otras ciencias.
La historia del pensamiento económico habla de diferentes pensadores y teorías dentro de lo que más tarde se convirtió en la política económica y la ciencia económica, desde el mundo antiguo hasta el día de hoy. Esto engloba escuelas de pensamiento económico muy diferentes. Los escritores griegos de la Antiguedad Clásica como el filósofo Aristóteles examinaron varias ideas sobre el arte de la adquisición de la riqueza y se preguntaron si la propiedad es mejor dejarla en manos públicas o en manos privadas. En los tiempos medievales, los escolásticos como Tomás de Aquino argumentaron que había una obligación moral de los negocios de vender sus productos a un precio justo.
En el mundo occidental, la ciencia económica no fue una disciplina separada, sino una parte de la filosofía hasta la Revolución industrial de los siglos XVIII y XIX y la Gran Divergencia del siglo XIX, que aceleró el crecimiento económico.1 Mucho antes de eso, al menos desde el Renacimiento, la economía es una disciplina o ciencia dominada por los pensadores occidentales y sus instituciones académicas, instruyendo a los economistas no occidentales, aunque están aislados de otras ciencias.
Los conceptos de escasez, nivel de subsistencia y excedente. (producción propia):
Desde los esquimales a los yanomani, desde el Paleolítico (wikipedia en español) hasta la actualidad, la inmensa mayoría de la humanidad ha vivido (y vive) al nivel de subsistencia. Esto es, en definitiva, lo que significa la pobreza. Los escritores clásicos (wikipedia en español) consideraban que las necesidades humanas básicas eran tres: comida (que ellos resumían en cereales), vestido y vivienda. Y los pueblos de los tiempos más remotos, así como numerosos pueblos que hasta hace poco vivían en selvas, páramos, desiertos y lugares muy fríos, no tenían otro propósito en la vida que sobrevivir y reproducirse como pueblo. Estos pueblos muy antiguos vivían al nivel de subsistencia (véase subsistencia wikipedia en español, y agricultura de subsistencia, wikipedia en español, frente a agricultura de mercado, wikipedia en español), pues eran incapaces de conseguir una acumulación de bienes superiores a la de la mera subsistencia. Cuando cazaban un animal muy grande, como los mal llamados pieles roja con los bisontes, gran parte del animal acababa en la boca de lobos y coyotes, pues eran incapaces de conservarlo. Y aunque aprendieran a hacerlo, no fueron capaces de acumular grandes cantidades de bienes para el futuro. Vivían al día, y cada día no buscaban otra cosa más que el alimento para el mismo día o, como máximo, el día siguiente.
Dicen que la Revolución neolítica (wikipedia español) fue una de las grandes revoluciones económicas de la historia. Por supuesto, fue uno de los mayores cambios económicos de la humanidad. Fue sin duda la primera gran transformación de la sociedad, y que, por supuesto, sus cambios llegan hasta hoy. Si comemos cereales con el desayuno, o un bocadillo de pan con lo que sea, o una pizza, se lo debemos a nuestros antepasados que cambiaron la vida nómada por la sedentaria, el pastoreo de animales y la recogida de frutos salvajes de la naturaleza, por la agricultura de los cereales y la ganadería. Pero estos cambios también tuvieron un efecto no previsto (¿negativo?): la diferenciación social (por llamarlo de una manera suave; en realidad las clases sociales).
El paso de la vida errante tras los animales salvajes a la agricultura y ganadería sedentarias supuso un aumento de la producción (y de la producción per persona y año, esto es, la productividad). Esto permitió un excedente, es decir, el valor de la producción era superior al valor e los bienes necesarios para, como dijo Marx, la reproducción de la fuerza de trabajo, o como explicamos nosotros, es lo que sobra de la producción una vez cubiertas las necesidades básicas o de consumo corriente (wikipedia en español).
En realidad la apropiación de este excedente es el motor de la historia. El hecho de que durante miles de años unos pueblos hayan conquistado a otros se explica, en general, por el deseo de apropiarse de los excedentes de los pueblos conquistados. Y digo en general porque en contadas ocasiones, algunas de estas conquistas han acabado con el exterminio de pueblos enteros (genocidios), para apropiarse de las riquezas de su suelo y subsuelo. Pero cuando se respetó la vida de los pueblos conquistados es para que estos produjeran excedentes para los conquistadores. Este es, en general, los propósitos de los imperios: el romano, el portugués, el español, el británico, el francés en África a finales del XIX y principios del XX. Hasta Hitler se apuntó a esta moda, cuando intentó conquistar los pueblos eslavos a su oriente, especialmente Rusia.
Si el mundo fuera justo, el excedente se repartiría de un modo muy igualitario entre todos los habitantes. Pero como se reconoce en la inmensa mayoría de los libros de introducción a la economía que se publican desde hace dos o tres décadas, hay una cierta incompatibilidad entre el reparto igualitario del excedente y la eficiencia económica. No cabe duda de que si un médico cobrara lo mismo que un limpiador del metro, prácticamente nadie estudiaría medicina. ¿Para que emplear hasta 10 años de tu vida si estos años de estudio no te van a dar un provecho? O, ¿para que vas a invertir tus ahorros si no vas a disfrutar en el futuro de unos rendimientos, esto es, si vas a recibir lo mismo que invertistes? ¿El seguro de desempleo, y en general, las ayudas sociales, aumentan la vagancia a costa del erario público?
No es con la aparición del excedente (consecuencia de la Revolución neolítica y la aparición de la agricultura y la ganadería) con la que aparecen las clases sociales, sino con el injusto y arbitrario reparto del mismo. Quedan aún muchas de las concreciones materiales de los excedentes de la antigüedad, como las pirámides de Egipto, el Partenón de Atenas, el circo de la Roma clásica, las catedrales medievales, renancentistas y de todas las épocas, los palacios de todo el mundo, los teatros, museos, cines y demás monumentos modernos, etc. También han quedado algunos restos de lo que podríamos llamar el no-exedente, como en España algunos restos de pueblos íberos, de casas donde vivía el común de la gente, así como restos humanos, principalmente calaveras. Pero también hubo en épocas neolíticas concreciones físicas del excedente de la época, com los dólmenes o los enterramientos en pequeñas criptas de guerreros notables de la época.
El paso de la vida errante tras los animales salvajes a la agricultura y ganadería sedentarias supuso un aumento de la producción (y de la producción per persona y año, esto es, la productividad). Esto permitió un excedente, es decir, el valor de la producción era superior al valor e los bienes necesarios para, como dijo Marx, la reproducción de la fuerza de trabajo, o como explicamos nosotros, es lo que sobra de la producción una vez cubiertas las necesidades básicas o de consumo corriente (wikipedia en español).
En realidad la apropiación de este excedente es el motor de la historia. El hecho de que durante miles de años unos pueblos hayan conquistado a otros se explica, en general, por el deseo de apropiarse de los excedentes de los pueblos conquistados. Y digo en general porque en contadas ocasiones, algunas de estas conquistas han acabado con el exterminio de pueblos enteros (genocidios), para apropiarse de las riquezas de su suelo y subsuelo. Pero cuando se respetó la vida de los pueblos conquistados es para que estos produjeran excedentes para los conquistadores. Este es, en general, los propósitos de los imperios: el romano, el portugués, el español, el británico, el francés en África a finales del XIX y principios del XX. Hasta Hitler se apuntó a esta moda, cuando intentó conquistar los pueblos eslavos a su oriente, especialmente Rusia.
Si el mundo fuera justo, el excedente se repartiría de un modo muy igualitario entre todos los habitantes. Pero como se reconoce en la inmensa mayoría de los libros de introducción a la economía que se publican desde hace dos o tres décadas, hay una cierta incompatibilidad entre el reparto igualitario del excedente y la eficiencia económica. No cabe duda de que si un médico cobrara lo mismo que un limpiador del metro, prácticamente nadie estudiaría medicina. ¿Para que emplear hasta 10 años de tu vida si estos años de estudio no te van a dar un provecho? O, ¿para que vas a invertir tus ahorros si no vas a disfrutar en el futuro de unos rendimientos, esto es, si vas a recibir lo mismo que invertistes? ¿El seguro de desempleo, y en general, las ayudas sociales, aumentan la vagancia a costa del erario público?
No es con la aparición del excedente (consecuencia de la Revolución neolítica y la aparición de la agricultura y la ganadería) con la que aparecen las clases sociales, sino con el injusto y arbitrario reparto del mismo. Quedan aún muchas de las concreciones materiales de los excedentes de la antigüedad, como las pirámides de Egipto, el Partenón de Atenas, el circo de la Roma clásica, las catedrales medievales, renancentistas y de todas las épocas, los palacios de todo el mundo, los teatros, museos, cines y demás monumentos modernos, etc. También han quedado algunos restos de lo que podríamos llamar el no-exedente, como en España algunos restos de pueblos íberos, de casas donde vivía el común de la gente, así como restos humanos, principalmente calaveras. Pero también hubo en épocas neolíticas concreciones físicas del excedente de la época, com los dólmenes o los enterramientos en pequeñas criptas de guerreros notables de la época.
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